martes, 27 de agosto de 2013

HABÍA UNA VEZ...

CENICIENTA (VERSIÓN ORIGINAL)
Había una vez, una muchachita que vivía con su madrastra y sus dos hermanastras; quienes siempre la obligaban a hacer todos los quehaceres de la casa. Los vestidos de la muchacha a menudo estaban cubiertos de ceniza, por eso la llamaban Cenicienta. Cenicienta se hacía más hermosa causando la envidia de sus hermanastras. Ellas desquitaban  su enojo forzándola a realizar cada vez más tareas domésticos.
Cierto día, el rey anunció una gran fiesta que realizaría en su palacio y a la cual invitaba a todas las jóvenes casaderas de la corte; pues el príncipe elegiría novia. Las hermanastras felices con al noticia, pensaban ya en el vestido que llevarían.
Cuando llegó el día la madrastra le ordenó a Cenicienta que se quedara en casa limpiando los pisos y lavando la ropa. Cenicienta rompió a llorar desconsoladamente.  De pronto apareció un hada y le dijo:

-“Podrás ir al baile, pero tienes que regresar antes de la medianoche”.-

Cenicienta aceptó. El hada hizo aparecer una elegante carroza y convirtió la ropa de Cenicienta en un hermoso vestido completando el atuendo con unos zapatos de cristal.
Cuando Cenicienta llegó al palacio, todos los invitados se quedaron admirados al verla, y el príncipe… ¡enamorado! Toda la noche bailó con Cenicienta con el príncipe sin darse cuenta de la hora. Al escuchar las doce campanadas, salió corriendo del palacio. El príncipe fue tras ella sin poder alcanzarla. Cuando bajaba las escaleras, perdió uno de sus zapatitos de cristal.
Al día siguiente el príncipe anunció que se casaría con al mujer cuyo pie calzara en el zapato. Todas las jóvenes de la corte se lo probaron pero a ninguna se le quedó, tampoco a las hermanastras. Cuando le llegó el turno a Cenicienta, ¡éste le calzó sin esfuerzo!
Cenicienta fue llevada donde el príncipe, vestida como estaba, pero él la encontró más bella aún. A los pocos días ambos enamorados, se casaron y vivieron felices para siempre.

  
CENICIENTA (versión 1)
Había una vez una joven a la que llamaban Cenicienta, quien vivía con su madrastra y sus hermanastras. Cenicienta guardaba mucho rencor hacía su nueva familia, pues su padre tras el fallecimiento de su madre volvió a casarse, y producto de este matrimonio tuvo dos hermanas.
Su madrastra siempre la trataba bien, la cuidaba, le pagaba sus estudios, le compraba ropa, hacía lo posible para ganarse su cariño y confianza, pero Cenicienta no cambiaba su actitud y despreciaba todo lo que su madrastra le ofrecía.
El mismo comportamiento mostraba hacía sus hermanastras, a las cuales siempre hacía sentir mal con sus palabras. No había duda, que Cenicienta guardaba mucho odio en su corazón.
Su madrastra pedía a sus hijas que comprendieran a su hermana, pues recién se estaba integrando a la familia y le costaba entender que ellas eran parte de su hogar.
Un día llegó una invitación a la casa de la madrastra de Cenicienta enviada por la realeza, quienes ofrecían una fiesta a todas las jóvenes solteras, pues el príncipe elegiría novia. Cenicienta al enterarse de dicha invitación, pensó:

-  Iré a esa fiesta, enamorare al príncipe, me casaré con él y me iré de esta casa. Seré la envidia de todo el reino.

Las tres jóvenes fueron a la fiesta, las hermanastras: Julia y Mariana, llevaron puestos unos vestidos sencillos, pero Cenicienta eligió el mejor vestido y el más costoso, dicho traje hiso que luciera muy hermosa.
 El príncipe desde que la vio quedo deslumbrado con su belleza, así que bailó con ella, allí le pidió que antes de iniciar un noviazgo le permitiera acortejarla. Ella muy orgullosa se tomó un tiempo pensándolo, pero acepto.
Un sábado el príncipe fue a visitarla a su casa. Su madrastra preparó un delicioso almuerzo. Cuando empezaron a comer, Cenicienta dijo:

-  ¿Quién ha hecho esta comida? Esta horrible, al pavo el falta cocinar, el arroz tiene poca sal. Es una falta de respeto para nuestro invitado.

El príncipe un poco incomodo, contradijo a Cenicienta y pidió disculpas, para luego halagar la buena sazón de la madrastra de Cenicienta. Durante todo el almuerzo Cenicienta se mostró ofensiva y relució su mal comportamiento. El príncipe al darse cuenta como trataba a sus hermanastras y sobre todo a su madrastra, se desilusiono, y le pidió que valorara el esfuerzo de su familia, Además tomó la decisión de no casarse con Cenicienta.


UNA CENICIENTA DISTRAÍDA (versión 2)
En un lugar muy hermoso, vivía una hermosa jovencita llamada Cenicienta, ella era muy distraída. Vivía con su madrastra quien era una mujer muy ocupada, casi no tenía tiempo para su familia. También vivía con sus dos hermanastras, quienes siempre hablaban de moda, fiestas, ropa y posibles pretendientes,  ellas tampoco se preocupaban por su joven hermanastra.
La madrastra siempre dejaba encomendado las labores del hogar a Cenicienta, pues ella ayudaba en todo, pero su gran defecto era ser muy distraída. Habían ocasiones que se entretenía viendo televisión y quemaba el arroz, o cuando salía al mercado siempre se tenía que olvidar algún encargo.
Cierto día llego una invitación para un banquete que organizaban los reyes, pues querían encontrar una novia para su joven heredero. Las hermanastras al enterarse de esta gran noticia, fueron enseguida a las mejores tiendas para comprar los atuendos que vestirían para la gran noche en el palacio.
Cenicienta también quería ir, así que le pidió permiso a su madrastra, ésta acepto que Cenicienta fuera al baile, pues sentía que merecía relajarse después pero pidió que las llevara el chofer de la casa.
Las hermanastras, se encontraban listas para ir, pero Cenicienta aún no se vestía, así que decidieron dejarla. Cenicienta decidió ir sola, se puso a planchar su vestido, y de pronto sonó el celular, Cenicienta como siempre distraída dejó la plancha encima de su hermoso traje, cuando regreso, se dio cuenta de lo que había pasado, su vestido se había quemado. Triste por no tener otro vestido y al ver la hora, se echo a llorar desconsoladamente.
De pronto, un hada apareció y le dijo:

-  Irás a la fiesta, te regalaré un hermoso vestido y te pondré unos lindos zapatos, pero lo único que tienes que hacer, es regresar antes de la medianoche.



Cenicienta, asintió. Cuando llegó al palacio, todos quedaron maravillados al verla y el príncipe ¡se enamoró!. Bailaron toda la noche, pero el entusiasmo de Cenicienta hizo que confundiera la indicación de la hada madrina y olvido la hora.
En el último baile, Cenicienta al no cumplir lo que le dijo el hada, desapareció su hermoso vestido y ahora llevaba puesto el atuendo que quemó, todos la quedaron mirando y se burlaron de ella, avergonzada quiso salir huyendo del palacio, pero el príncipe la detuvo y le dijo:

-  No te vayas, así te ves hermosa. Quiero casarme contigo.

Cenicienta muy emocionada y casi llorando, acepto. Pasaron unos meses Cenicienta y el príncipe, se casaron y vivieron felices para siempre.

sábado, 29 de junio de 2013

RADIOS COMUNITARIAS EN LATINOAMERICA Y EL PERÚ

CLAUDIA SALGADO ESCALANTE
RESUMEN: La radio se extendió por todo el mundo llegando con gran acogida a América Latina. Desde  su aparición, la radio empezó a educar para la recepción y luego también para la emisión, brindando a Latinoamérica un valor participativo y construyendo un aprendizaje social. Su fin de contribuir con el cambio social, hizo que entidades sociales hicieran uso de este medio, sobre todo en el Perú, con programaciones educativas (diferentes temáticas) llega a los ciudadanos con un formato inclusivo. Sin embargo aún hay una gran dificultad por superar referente a la formalidad de su funcionamiento.
PALABRAS CLAVES: Educación, participación ciudadana, cambio social, ilegalidad.
DESARROLLO:
Desde que apareció, la radio, captó el interés de las personas, convirtiéndose en poco tiempo, en una variable importante para que la radio se extendiera por todo el mundo, llegando a los lugares más recónditos del planeta.
Y América Latina no pudo ser la excepción, fue así que la radio llega a los hogares latinoamericanos para quedarse. Aunque en sus inicios sirvió como herramienta para informarse de lo que acontecía en diferentes lugares, hoy a pesar de la aparición de otros medios, esta gran herramienta sigue siendo el medio de comunicación por excelencia en Latinoamerica.
La radio en los distintos países latinoamericanos reafirmó su compromiso con la sociedad y empieza por educar a su audiencia, realizando grandes aportes en pro del desarrollo social. Esta labor, hizo que radio sea denominada como radio educativa, aunque adquirió diferentes términos.
“En Canadá se le conoce como radio comunitaria. En Europa prefirieron llamarlas radios asociativas. En África radios públicas. Y en nuestra América Latina, la unidad de nombres de cierta riqueza de las experiencias: educativas en Bolivia, libres en Brazil, participativas en El Salvador, populares en Ecuador, Indígenas en México, comunales por aquí, ciudadanas por allá”. (López Vigil, José Ignacio, 1997).
Como diría López Vigil: “cambio el traje pero no el monje). Pues el desafío de todas estas emisoras radiales es semejante, mejorar el lugar en el que vivimos, democratizar la palabra para hacer más democrática esta sociedad…”
LAS RADIOS EDUCAN A SU AUDIENCIA
El trabajo educativo no es desde hoy, ya en los años 80´las radios nos sumergen en tres enfoques para educar a los ciudadanos. En el primer enfoque la educación significó orientar, repetir, memorizar y realizar los trabajos que eran corregidos bajo la corrección de un maestro omnipresente en el hogar gracias a la sintonía de la radio. Pero esta vía de comunicación se redescubre, mejorando e implementando su lenguaje y formato, dosificando el contenido educativo. Países como Colombia y México se valieron de esta forma de educar.

En tanto el último enfoque, y el más acertado (desde mi opinión), con el compromiso de la radio, concibe a la educación como “intercomunicable” en donde la participación secuencial conduce a la organización del pueblo, brindándoles empoderamiento a su audiencia.
Y es que una audiencia se empodera cuando se apropia del mensaje, participa y se integra a  éstos medios.  La radio empezó a educarla para la recepción, y la luego la educo para la emisión.

Una gran labor realizaron los indígenas bolivianos utilizaron parte de su sueldo y sin experiencia radialística establecieron radioemisoras, gestionados por ellos mismos, para el servicio de los ciudadanos, aunque si bien es cierto prevaleció la información sobre sus luchas contra la explotación, también realizaron programas dedicados para los ciudadanos, llegando aser consideradas como las “radios del pueblo”.  Otra experiencia que vivió Bolivia fue cuando asumió el reto de llegar a sus pueblos, ciudades, fomentando la participación a pesar de la gran barrera verbal que se interponía, las supero y un claro ejemplo tenemos a Radio Las Peñas  que difundió su programación en Aymara y Quechua.
El logró de este reto, trajo consigo, que la audiencia se identificará con las emisoras radiales y participen en estas, pues ya no sólo difundieron programaciones que mantengan la lengua propia de cada pueblo sino también rescataron y difundieron la música que los caracterizaba, pues como afirmaba Lucila Vargas: en las comunidades tradicionales, la música cumple un valor de uso simbólico (forman parte de su identidad cultural).
 
Y es que la radio comunitaria, encontró un medio para que se trabajo se difunda a más personas, éstas conozcan su trabajo, y participen, ese medio fue el internet, estos dos medios, realizaron una especie de fusión, con las mejores armas de cada uno, con la única finalidad de mantener el compromiso social, sin la necesidad de una gran inversión, ni el sometimiento a un tiempo específico.
Hoy en día ambos medios se complementan para llegar a todo Latinoamérica y a todo el mundo, ambas trabajan juntas, para obtener, enviar, y recibir contenidos y programas radialísticos que contribuyen al desarrollo social.
Y es ese desarrollo social, que me lleva a citar a Rosa María Alfaro y María Cristina Mata, que cuando analizaron la radio, la identificaron con los “procesos sociales”, indicando que detrás de los contenidos, programaciones y transmisiones, la radio busca contribuir con un cambio social y que empieza con la participación activa que fomenta este medio.

Entidades sociales y emisoras radiales comprometidas con el cambio
Es verdad el cambio estaba llegando, la radio fomentaba la participación de su audiencia, pero ¿qué pasaba en nuestro Perú?
En el Perú, entidades sociales también quisieron contribuir con el cambio de la sociedad y utilizaron a la radio como el medio para lograrlo. Es así, que la Iglesia católica estableció estaciones radiales como Radio María (extendida por todo el mundo) que mediante su programación buscaba evangelizar a su público mediantes distintas programaciones.
Otra entidad que dio un buen uso de la radio para contribuir con la educación al pueblo, fueron las ONG´s  que establecieron radios rurales, urbano-marginales, con un formato radial avocado y elaborado a la medida de las necesidades de la población.

Existen también radios promovidas por órdenes religiosas (vicariatos) tal es el caso de Radio Marañón (96.1
FM -580AM) que apoya al desarrollo de la Región con programaciones educativas, con temas referentes a la defensa del Medio Ambiente, participación ciudadana, temas informativos transmitidos en el Noticiero Marañón, o los temas agropecuarios desarrollados en Guayacero, orientación al agricultor en canto carioco o programas religiosos bajo la programación del Santo Rosario y de debate como Mesa ciudadana y “Por las rutas”.
DIFICULTADES POR SUPERAR
A pesar de los grandes beneficios que brinda el trabajo comunitario de la radio, existen grandes dificultades por superar.
Aun existiendo una Ley de Radio y Televisión que menciona la tipología de las radio, como: radio comercial, educativa y comunitaria, estas dos últimas no han recibido el respaldo necesario.
Por ejemplo existen las radios comunitarias promovidas por municipalidades, pero que no cuentan con licencia de funcionamiento ni formalidad, argumentándose en la falsa omisión de este requerimiento.
E incluso el Gobierno Central, promueve emisoras que funcionan ilegalmente. Y es que la falta se centra, en que siendo emisoras radiales promovidas por entes políticos del gobierno (Ministerio de Transporte y Comunicaciones y otros Ministerios, etc) no cuentan con autorización de transmisión, es decir funcionan a espaldas de la legalidad. Estas faltas graves radican, en que el país no cuenta con un Modelo de Radiofusión Pública Estatal.
Una alernativa seria no sólo crear un modelo de Radiofusión, sino también un trabajo del Gobierno con la comunidad, no solo creando leyes, sino también elaborando reglamentos que se adecuen a la comunidad, porque nadie duda de lo que vienen realizando las radios comunitarias en el Perú ( America Latina también), fomentado la participación del pueblo, siendo éstos ya no sólo consumidores de este medio radial sino también productores, es decir empoderó a sus audiencias, les brindo el espacio para que se expresen y sean escuchadas. Un trabajo realmente productivo.

José Joaquín Bruner,
América latina cultura y modernidad,
Editorial Grijaldo México

CENECA, Educación para la comunicación, unesco-uniceerf, Santiago chile

UN LENGUAJE RADIAL, PARA LA AUDIENCIA CAUTIVAR

Claudia Salgado Escalante
Estudiante de Ciencias de la Comunicación – Universidad Pedro Ruíz Gallo.
                             
Palabras Claves: lenguaje radiofónico, imágenes mentales, imaginación
RESUMEN: La radio utiliza un lenguaje rico en elementos sonoros (la palabra, los efectos sonoros y música) que generan en los oyentes la reproducción de imágenes mentales. Cuando estos elementos se unen, recrean una realidad sonora a sus audiencias. Las emisoras radiales hacen uso de estos recursos sonoros para captar su atención, decorar la programación y para cautivar a su audiencia.
DESARROLLO:
La radio hace uso de un lenguaje en sus programaciones para llegar a su público, captar su atención, mantenerlo “engachado”. Así es, hace uso de un lenguaje (sistema de signos, símbolos y oportunidades), al cual se le denominó lenguaje radiofónico.
Este lenguaje, compuesto por instrumentos sonoro y no sonoros, como la palabra, los efectos sonoros, la música y el silencio, teniendo mayor valoración los elementos sonoros y es por ello que también lo denominan “fenómeno acústico”, pues es capaz de transmitir sonidos y mensajes que adquirirán un sentido individual, según la percepción, experiencia y los procesos asociativos de cada persona.
INTRUMENTOS DEL LENGUAJE SONOROS
Las emisoras radiales mediante la aplicación de ciertos instrumentos sonoros, dinamiza y ameniza su programación, el uso de estos instrumentos será la que de un sello personal.
Así tenemos a la voz expresada por el hombre, el mismo ha sido dotado de un estructura física inigualable, y que le ha dado funcionamiento a través de los órganos que conforman el cuerpo humano. La voz humana es generada por distintos órganos fonológicos del ser humano que se articulan para transmitirla.
En la radio la voz humana es una herramienta fundamental, y es ésta la que le da peso a este medio, pues en la radio la voz es el cuerpo, que adquiere movimiento, variaciones y que se “humaniza” (capaz de generar sentimientos”).
Pero allí no que queda la importancia de la voz, pues también es la interpretación de la palabra. Para Arnheim "la radio está en posesión no sólo del mayor estímulo que conoce el hombre para los sentidos, la armonía y el ritmo, sino que al mismo tiempo, es capaz de dar una descripción de la realidad por medio de ruidos y con el más amplio y abstracto medio de divulgación de que es dueño el hombre: la palabra".
María Cristina Romo (comunicóloga), la voz caracteriza al ser humano, porque es la palabra hablada la que nos ayuda a codificación de la idea que deseamos transmitir a otros.
En el trabajo radial, la voz cumple distintas labores y son de alguna manera  de robar un suspiro, una sonrisa. Pero para cause estas emociones, la voz es acreedora de cualidades como la tonalidad, la intensidad y el timbre, elementos natos que le dan brillo, variabilidad y flexibilidad al discurso radiofónico.
La tonalidad posee además una cualidad verbal y no verbal de la voz, es lo que le da la tipología a la voz, encontrando así a la voz aguda o grave, las cueles nos ayudaran a obtener información de aspectos expresivos del emisor o del radioyente.

En cuanto a la intensidad, se estaría hablando del volumen de la voz, la variación de ésta puede significar cambios de ánimo, o para manifestar alguno de ellos.

Y finalmente el timbre es el sello personificado de la voz, pues es único y es el que permite que las personas identifiquen a su emisor.



Estos elementos, que acompañan a la voz, las convierten en únicas, y serán las promotoras para que se desarrolle con mayor efectividad el gran poder la radio (medio altamente visual).
Ahora bien, el valor de la voz en la radio es indispensable, pues cumple importantes funciones en este medio netamente sonoro (donde sólo lo que se escucha, existe). La radio no cuenta con elementos visuales, pero esta ¨ausencia¨ es la que le brinda eficacia en la emisión de sus mensajes.
Dando rienda suelta a la imaginación
¨…La radio queda muda sin voz, es la voz la que la transforma en mágica, la reviste de evocación, la convierte en ilustradora de imágenes mentales ansiadas, en pintora de sueños imposibles. (Rodero, 2002).
Rodero, manifiesta la importancia de la voz en la radio, pues es ésta la que reluce el discurso radiofónico, mediante contenidos  contextuales,  creadores de imágenes auditivas.
La radio es capaz, mediante su programación, ya sea a través de una radionovela, un radioteatro, u una transmisión de un hecho noticioso,  la revelación inmediata de imágenes, originadas en nosotros, apropiándonos de éstas. Es decir era capaz de estimular la creación de imágenes en los radioparlantes.
Todas ya hablaban de esta hazaña visual que lograba este medio sonoro, ¿Pero cómo lo lograba? ¿Sólo la voz era capaz de lograrlo? Y es aquí donde toman protagonismo otros recursos sonoros (efectos y planos sonoros y música), que se convirtieron en estímulos para la creación imágenes mentales.
Esta creación de imágenes se da por procesos, según la teoría de Allan Paivio (codificación dual), donde analiza la evolución de la mente, donde manifiesta que los seres humanos codifican la información (creando imágenes o como también se le conoce: representaciones mentales) mediante formatos verbales como no verbales (como la palabra y los efectos sonoros), lo cual le dará un valor agregado al mensaje, enriqueciendo el entendimiento y recordación del mismo.
Esto nos lleva a entender la importancia de los efectos sonoros para activar en los oyentes la visualización (imágenes mentales) de lo que la radio nos quiera comunicar, porque a pesar de que la palabra recrea imágenes en la mente, no es suficiente.
Los efectos sonoros, pueden ser naturales, que se encuentran en la propia naturaleza, sin embargo también existen los artificiales, creados por uno mismo o apoyados de instrumentos  y/o materiales, cumplen funciones descriptivas, es verdad, pero que unidos a los planos sonoros (recurso sonoro) que son los que permiten identificar el tiempo (momento en el que se da, ya sea en el presente, pasado y futuro), el espacio (donde se produce la acción), la presencia (acercamiento o alejamiento físico de lo que se está emitiendo). Son estos recursos los que recrearán escenarios o ambientes específicos, dándole  vida a lo inerte, haciendo que los oyentes den rienda suelta a su imaginación.

MUSICA Y MUCHO MÁS
La música es un elemento que la radio incorporó recientemente (años 50´s ), que en sus inicios sirvieron como piezas musicales, hoy en día cumple otras funciones.
Si lo llevamos al ámbito de la audiencia, la música le sirve de acompañamiento para la audiencia, pero también se utiliza como para dar a conocer los lugares o momentos en los que se pueda suscitar determinados momentos, tal es así que si escuchamos una ranchera, podemos interpretar que lo que se está emitiendo es referencial a México ( e incluso puede trasladarnos hasta ese lugar mediante imágenes mentales).
Y por último, las emisoras radiales también utilizan la música para decorar su programación, y formar parte de las temas a tratar.
Como se puede observar, la radio a través de su lenguaje llega a su audiencia, las emisoras radiales ya no solo emiten voz, sino que hace uso de otros recursos sonoros, para mantener el interés del público. Actualmente, que la distracción se genera más rápido, se hace y se debe seguir haciendo utilización de estos recursos, no sólo para entretener o acompañar a los radioyentes, sino también para que por medio de éstos se refleje la realidad y se libere la imaginación (representado por conjunto de imágenes mentales) de la audiencia.
REFERENCIAS:
·         “El lenguaje radiofónico”
 Armand Balsebre2004


miércoles, 29 de mayo de 2013

LOCUTORAS Y LOCUTORES

La locución considerada por muchos un arte, donde sus locutores y locutoras, por tanto son artistas,  potenciados de distintas virtudes que lo hacen versátil, y representantes de una emisora radial.

Para otros simplemente son los relatores de noticias que trabajan en la radio, o es quien anima oralmente la programación, pero ser locutores va más allá, vivir esta profesión, no se puede limitar en un hacer… si no también el ser parte de..., y el dar.

Empezaremos por descartar relatores de noticias, o animadores de programaciones radiales, pues es una definición vacía. Quien ejerce la locución no es simplemente el hombre o la mujer que se sienta frente a un micrófono y habla, sino quien vive su profesión con pasión.

Ser locutor o locutora,  es esa persona que entabla un puente comunicacional con el oyente, implica generar un grado de complicidad con el público,  logrando esa cuota de intimidad útil para el cumplimiento del objetivo de cualquier emisora radial.

El profesional de locución al tener como herramienta base la voz, aquel puente entre su alma y el mundo, para muchos el locutor tener buena adicción o una excelente modulación de la voz, pero eso no basta, pues estas herramientas verbales, son útiles, sin embargo no las únicas que puede presentar el radialista. El locutor debe ser capaz de expresar con palabras sensaciones y sentimientos, mediante la naturalidad, la energía con que transmita el mensaje y el lenguaje no verbal que emplee en la transmisión de su programación, abrirá paso a la lucidez de su sello personal. 




La labor de locutores requiere mantener, desbordar y transmitir energía, personas que disfrutan de su trabajo, apasionados con lo que hacen, dueños de un alma libre, amantes de las nuevas experiencias y comprometidos con su público, dedicados a éstos por un empuje tan natural como su voz.

Recordemos que hacer radio no solo es quedarse en una cabina, hay que salir de allí, involucrarse con los oyentes, hacer sentir nuestra presencia, y que ellos nos brinde un espacio en su día a día, y es aquí donde resalta la ardua labor del locutor, el interactuar con el público no es solo preguntarle cómo se siente, qué opina de tal tema, si no ser parte de ellos, conocerlos y lograr que éstos se identifiquen con nosotros.

Esto se consigue en parte aprovechando las actitudes y aptitudes que disponga el locutor, es decir aprovechar su talento, su voz, pero sobre todo la actitud que muestre frente a su audiencia.
Tampoco debemos llegar al perfeccionamiento supremo de estas virtudes, porque generaría aburrimiento.

Si realmente quieres ser un locutor o una locura exitosa, pues entrégate a tu público, siéntelo como parte de la familia, haz tuyos las necesidades, gustos e intereses de éstos. Cuando un locutor se identifica con los oyentes, los oyentes se identifican con él.

Una virtud del locutor es que cuando entra en contacto con la gente, su palabra ya no solo se desplazara en el viento si no que germinará entre los ciudadanos.

Pero eso no es suficiente, como diría el radialista chiclayano Jorge Pizarro: El locutor debe estar capacitado, hoy en día el locutor tiene que estar muy bien leído. La práctica es muy importante para hacer radio.

Sin embargo, alguna vez hemos experimentado ese miedo de hablar en público, un medio que surge como de la nada y es así como se tiene que manejar, debemos tener en cuenta que somos humanos y nos podemos equivocar, tomemos seguridad y hablemos con confianza, respiremos profundamente, recordando que detrás de esa cabina, hay un público que ha puesto su disponibilidad de tiempo para escucharnos.

Lo mejor para evitar el miedo, se debe realizar ejercicios de respiración, además de ir preparados con el tema a tratar, la improvisación aunque se puede utilizarse no es muy recomendable, el tener conocimiento de lo que vas hablar, te brinda seguridad, logrará que te desplaces, cual danzante de tijeras que se lanza en un escenario porque sabe lo hace.

Ser locutor es más que ser un transmisor o difusor de información, es experimentar una vivencia diaria. Rescatando la importancia del público, como locutores debemos nuestro trabajo a la audiencia, la empatía y algunas herramientas técnicas que se pueden utilizar, son eso: herramientas. Lo que hará distinto a cada locutor es su actitud, su personalidad y su preparación, no solo para lograr una conexión con el público, si no para la aceptación y participación de los mismos.


http://www.radialistas.net/clip.php?id=1400271


LENGUAJE DE LA RADIO


Ese medio público, de imágenes auditivas, de compañía personal pero en su esencia sonoro, es la radio. Y son estas características que lo unen a la sociedad y las que de alguna manera exigen al medio un código común entre la radio y los receptores.

La sonoridad del medio hace necesario que la radio tenga un lenguaje correcto, común y entendible por el público, además de lograr una comunicación eficaz.

El lenguaje radial, anclado al proceso de comunicación, debe ser sencillo, busca crear un puente de complicidad con el radioyente, una aventura radialística que empieza con una gran estrategia: ser público haciendo público.

¿Ser público haciendo público?, bueno, la radio es un medio público, disponible para la población en general, esto supone hacer sentir al oyente parte del medio, la radio logrará que esa masa, adquiera presencia, formando públicos.

Para lograr esta hazaña, los profesionales de la radio, deben como ya se mencionó utilizar un lenguaje codificado por signos que tanto el emisor como el receptor los entiendan y los compartan. 

Ese lenguaje de la radio tan propio, y característico del medio, está formado por cuatro elementos, relucientes, que salen a esparcir su brillo para darle originalidad al producto radial.


Así contamos con un elemento como la voz humana, transmitida en palabras, generadora de imágenes auditivas, y herramienta fundamental del locutor. La voz cual bailarina de ballet, es flexible y puede ser modulada, aquí radica su importancia y los aportes significativos que puede brindar al medio.

Y es que la voz tiene en su repertorio a la tonalidad, entonación, e intensidad, que expresa la voz del pueblo, con palabras del pueblo. Pero eso no es todo, la correcta utilización de la voz, puede convertirse en una estrategia radial, pero para ello debe ser clara, entendible, constructora de matices y ritmo, dándole un toque creativo al mensaje que el radialista quiera emitir.


Otro elemento no menos importante es la música, esa dama seductora y atrapante, capaz de hacer reír, capaz de hacer llorar, y que en ciertos momentos se apodera de tu cuerpo y empiezas a dar movimientos que no los puedes controlar.

La radio utiliza la música en su programación sea como tema, fondo o jingle musical, cumpliendo distintas funciones, y no es para menos, es tan variada, rica en géneros y letras que pueden servir no sólo como contenido de un programa,  sino también como ambientación, útil para describir un determinado lugar o momento, pero la más importante, la de entrar en contacto con el oyente, mediante la expresión de sentimientos y/o emociones.

Todo está quedando perfecto, pero a esta dama, le falta un tanto de maquillaje para que se vuelva aún más atractiva, es aquí donde los efectos sonoros hacen su entrada triunfal, para darle acción y credibilidad a la palabra transmitida en la radio.


¿Y eso es suficiente? No, el último elemento es decir el silencio le dará realce al elemento más significativo del lenguaje radiofónico, para generar una respuesta emotiva del oyente, o para dar un significado concreto, recordemos que el silencio también nos dice algo (siempre comunica).

Actualmente podemos escuchar en las emisoras radiales  estos elementos, pero con mayor preponderancia a la música, y aunque es cierto que la música acompaña, libera sentimientos y emociones, relajándonos, entreteniéndonos, no olvidemos que eso es solo una de las tantas herramientas que podemos utilizar para llegar al radioyente.

Hoy en día escuchamos en las emisoras radiales que en sus programaciones van alternando voces y música, o sonidos como el silbo de un joven, en un anuncio publicitario por ejemplo, que combina a la vez otros sonidos ambientales (la brisa del mar), el claxon del heladero.

Pero no sepultemos la el objetivo de la radio, sólo transmitiendo música, utilicémosla como una herramienta complementaria, pero no como eje central y total de la programación.

No le quitemos brillo al lenguaje ni dejar de su cuenta al oyente, por lo contrario, transmitir no lo que nosotros queremos escuchar como radialistas, si no lo que quieren y cómo lo quieren escuchar ellos, sin llegar a lo rutinario o lo vulgar.

Como alternativa utilicemos un mensaje breve, con un lenguaje sencillo, incluyente, apropiado, para “enganchar” a nuestro público y lograr en lo posible una comunicación eficaz, y para enriquecer a la programación usemos como complementos a la música, los efectos sonoros y por qué no al silencio, dándole un toque de originalidad y presencia sonora.

martes, 28 de mayo de 2013

LA PERSONALIDAD DE LA RADIO

“Las personas nos relacionamos con el mundo exterior gracias a todos nuestros sentidos, pero el oído es el órgano de la comunicación por excelencia (…) El sonido es el vehículo de la palabras…”
Desde los primeros días de nuestra vida, sentimos ese apego con el sonido, que va más allá de llevarnos a un sincero encuentro con la naturaleza. Incluso estudios han comprobado que desde antes de nacer, nos familiarizamos con un sin número de sonidos, desde el arrullo de nuestros padres, hasta la música que éstos eligen para expresarnos su amor.


Sin embargo esa voz o esa música, no la produce ni los labios del ser humana ni el instrumento musical, sino el oído, artífice de melodías y un causante importante de activar nuestras emociones convirtiéndose además en el sentido que logra mayor grado de intimidad, robando uno que otro suspiro a las personas.



Ahora bien, el sonido encontró el mejor medio para ser transmitido: la radio, aquella que con la emisión de palabras es capaz de emocionar al más soñador hasta el más indiferente ser humano.

Fue ésta una de las utilidades que capturó a la audiencia. Ahora al radio ya no sólo se encarga de transmitir información, pues hacer radio es mucho más que eso, la transmisión de notas, se había convertido en una de las tantas tareas realizadas, pero eso no la constituía como esencia de ser un medio de comunicación.

La radio cual ave alimenta a sus pajarillos, debía alimentar la relación de comunicación con su audiencia, teniendo en cuenta que dicha audiencia estaba conformada por personas diferentes, con distintas costumbres y necesidades, por ello se empezó a preocupar para llegar al oído del radioescucha, “enamorarlo”, deslumbrarlo y sacarlo de su círculo habitual (trabajo-casa o escuela-tareas).

Para lograrlo, ¿la radio debía de de adquirir una nueva personalidad? Pues definitivamente no, la radio apareció dotada de una personalidad inimitable, pues el sonido y su capacidad de seducir la hacían en única en este medio, más bien, lo que debía hacer era reforzar sus características originales, no para ganar más público, pero sí para contribuirle al mismo, el espacio que le brindó en su vida diaria, es decir darle a los oyentes lo que se merece, por la confianza brindad y porque su público objetivo son ellos.


Por ello, este medio debía involucrarse con la sociedad, formar parte de ésta, haciéndola sentir parte del medio. Pero ¿cómo podrá lograrlo?, ¿cómo en una sociedad tan diversa y afectada del estrés generado por la rutina?

Liberarlo de la rutina respetando su condición de audiencia, mediante una programación que incluya la transmisión de palabras o expresiones correctas que lo familiaricen, lo entretenga mediante una locución amena, capaz de activar sus sentidos, despertando y dando rienda suelta a su imaginación, trasladándolo a ese mundo mágico donde cada palabra encuentra una imagen en la mente del receptor, cual niño y su amigo invisible.

La personalidad de la radio es original, sonora, poseedora de distintas cualidades, es por eso que hacer radio no es simplemente transmitir información o hablar mediante una emisora radial, eso queda más que claro.

La personalidad de la radio se reluce cuando a través de su herramienta principal (el sonido), genera sentimientos, emociones en el receptor. La personalidad de la radio se agiganta cuando traza un puente de confianza entre locutor y oyente. 


La personalidad de la radio, adquiere un valor para el colectivo, cuando se pone la camiseta -como se diría en el ámbito deportivo- de la audiencia, a través de la interacción con la misma… 

Una ardua labor para los radialistas y su grupo de trabajo, pero cuando se hace con amor: son fructíferos los resultados.

http://recursos.cnice.mec.es/media/radio/index.html

LOS MEDIOS EN EL MEDIO

La evolución de los medios de comunicación que se ha desarrollado con el transcurrir de tiempo, ha traído consigo el perfeccionamiento, la adquisición de poder de los mismos, el desarrollo de la sociedad y la necesidad de poseerlos.
                    
Fue así que el primer recurso que utilizo el hombre fue la palabra, se transmitía oralmente. De pronto sintió la necesidad de plasmar su vida rutinaria y aquello le causaba admiración o novedad en dibujos  ya sea sobre la superficie de sus cuevas o quizás en las piedras o rocas.

Pero eso no fue suficiente para las expectativas del hombre, fue así que inventaron la escritura, esa herramienta que le permitió comunicarse sin necesidad de un receptor presencial. La escritura se convirtió en esa huella imborrable del pasado y el ADN del presente.
Estas dos formas que utiliza el hombre como el lenguaje (habla) y la escritura, fueron difundidas por novedosos e ingeniosos aparatos que lograron expandirlas, llegando al lugar más recónditos e imperceptibles por la sociedad.

Sin embargo la imprenta logró que los manuscritos crucen fronteras. Ya para el siglo XVII surge la prensa escrita, aquella que difundió conocimientos, produciendo miles de ejemplares.

La prensa escrita comenzó a interesarse por la sociedad, ese medio que le abría la puerta a su existencia. Pero, estos medios se dedicaron a dar soltura a la escritura ¿y el sonido? Acaso, ¿no había un medio para transportar el sonido? El sonido capaz de hacer sentir al hombre tanta familiaridad, aún no encontraba la herramienta para hacerse oír.

Nace el teléfono, ese aparato que conectaba a la persona con ese ser querido que se encontrara a miles de metros de distancia. su mayor virtud se centró en lo que generaba un simple ¡Hola!.

Pero apareció la radio, es aquí donde el sonido encontró el medio exacto para llegar a todos, mediante las ondas electromagnéticas. La radio logró expandirse y conectar al mundo, cambiando el rumbo de la comunicación, y la cotidianidad del hombre, un medio que llegó para quedarse,  instalándose en un espacio privilegiado del hogar, siendo instrumento de compañía familiar, aunque el tiempo la personalizó, también se convirtió en uno más de los nuestros, identificándose a través de su programación con las causas sociales y lideró por mucho tiempo en la preferencia de la audiencia.

El impacto que causó la radio en el mundo no se hizo espera en el Perú, naciendo así Radio Nacional   (propiedad de la Peruvian Broadcasting Company), la primera emisora radial. Pronto se convirtió en la engreída del público peruano, para llegar a costa, sierra y selva.




Mientras el Perú disfrutaba de la genialidad de la radio, en Europa un nuevo medio se apoderaba de la atención, la televisión,  un aparato transmisor de imagen y sonido, se jactaba de sus atributos con la sencilla tarea de maravillar al mundo. Aunque al Perú llegó un tiempo después, atrajo la atención de grandes y chicos, pero no logró expandirse con la magnitud de la radio ni a los lugares que ésta llegó, incluso hasta hoy.



Pero parecía que la televisión, cuan mujer esbelta, llegaba a seducir a todos, sustituyendo a todo medio, actualmente se cree que el próximo sucesor de los medios será el internet, pero no es así. Hasta hoy observamos la existencia de la prensa escrita (periódico), la radio y la televisión, cada una con su público “ganado”. Los medios no se sustituyen, sino se complementan, cada una tiene virtudes, funciones que la hacen única.


Estos medios se maquillaron, se realizaron una que otra cirugía, pero nunca dejaron de comunicar: plasmando y muchas veces decidiendo y estableciendo la realidad. 


La inmediatez y el impacto social que generan estos medios logró que se desenvolvieran en este medio (la sociedad), aligerando su vida rutinaria, entreteniéndole, manteniéndolos informados, influyendo en nuestra manera de pensar y percibir el mundo e incluso en las decisiones que podamos tomar, y formando parte de nuestra cultura, de nuestro quehacer diario y haciéndonos participe de éstos.





http://blogs.elcomercio.pe/huellasdigitales/2012/01/radio-nacional-la-primera-radi.html

http://www.hiru.com/medios-de-comunicacion/breve-historia-de-los-medios-de-comunicacion